Siguiendo la reciente temporada infantil de fútbol de bandera, mi hijo Jonathan se lamentaba porque lo habían remplazado permanentemente como quarterback de su equipo.
“Voy a renunciar” me dijo. “El entrenador no quiere que juege como quarterback nunca más. No es justo. El ahora quiere que su hijo sea el quarterback sólo porque es su hijo y porque él es más alto que yo”, finalizó.





