El otro día, la terrible palabra que empieza con “P” asomó finalmente su fea cabeza en casa. Y al igual que si luchara con una cobra que amenazara a mi familia, la paré en seco.
“Privacidad” es la palabra con “P” a la que me refiero. Jonathan, mi hijo de diez años la pronunció el otro día por primera vez, cuando INTENTABA impedirme el acceso a su dormitorio. (más…)




