El otro día estábamos en un restaurant, cuando Jonathan, mi hijo de diez años, pidió permiso para ir “al baño”. Como sabía que lo estaba observando, hizo como si se encaminara en dirección al baño, pero luego siguió en línea recta hacia la mesa de shuffleboard (tejos) sin darse cuenta de que lo habíamos visto. Angela, mi hija Elena y yo nos quedamos en una pieza al ver lo que Jonathan estaba haciendo, pero lo dejamos jugar shuffleboard con otro niño todo el tiempo que quiso. (más…)





