
Actualmente, y por muchas razones que están fuera de mi control, los dos hijos mayores de mi primer matrimonio, Jonathan (10) y Elena (6) no son tan bilingües como debieran ser. Ellos entienden bastante español, pero casi no lo hablan. En mi caso, la crianza totalmente bilingüe ha sido tal bendición, que me enloquece pensar que mis hijos no podrían ser como yo. (más…)




