Hace un par de semanas les dije que estaba confrontando dificultades para que Briani, mi hijita de dos años, durmiera en su cuna. Como no les permití a mis dos hijos mayores que durmieran con nosotros, y a pesar que mi esposa se oponía, pensé que podría ser lo suficientemente persistente como para arreglármelas para hacer que oficialmente nuestra parvulita durmiera en su cuna.
Pues resulta que, al final, Briani ganó esta guerra. Después de dos años batallando con mi esposa y mi hija en este campo, me di por vencido. La astucia de Briani es tan difícil de resistir ahora que ha comenzado a hablar, que para el futuro previsible, se acostará con nosotros en la cama. (más…)





