Recientemente, la tierna edad de dos años, seis meses y cuatro días, mi hija Briani se incorporó a una larga tradición familiar: se convirtió en visitante primeriza oficial del parque temático Disney’s Magic Kingdom en Orlando.
Normalmente esto es algo común y corriente para la mayoría de las personas que, como yo, crecimos en Miami. He visitado Disney más de 40 veces, y si piensa que es demasiado, mis tías septuagenarias Millín and Mercedes han acumulado más de 150 visitas CADA UNA. Magic Kingdom es un destino importante pero tradicional para nuestras familias sudfloridanas.






