El otro día, la terrible palabra que empieza con “P” asomó finalmente su fea cabeza en casa. Y al igual que si luchara con una cobra que amenazara a mi familia, la paré en seco.
“Privacidad” es la palabra con “P” a la que me refiero. Jonathan, mi hijo de diez años la pronunció el otro día por primera vez, cuando INTENTABA impedirme el acceso a su dormitorio. El problema para é les que no creo en “privacidad” para menores de 18 años. Esta es la razón por la cual usted tampoco debe creer en ella:
La “privacidad” da lugar a las malas conductas: Como fui reportero policial, puedo decirle que la mayoría de los delitos más descabellados que cometen los niños en sus hogares tienen lugar bajo el propio techo de sus padres. No quiero ser melodramático, pero los asesinos de Columbine planificaron, maquinaron e incluso se armaron ante las narices de sus padres, porque éstos estaban más preocupados por la privacidad de sus hijos que por la crianza de los mismos. Esos asesinos disfrutaron de semanas de encierro con “privacidad” en sus dormitorios, sus computadoras y sus mensajes de correo electrónico sin supervisión algún. Y todos sabemos el desenlace de esa triste historia.
En agudo contraste con esta situación, durante mi etapa de estudiante de secundaria, mi padre desactivó los cierres de las puertas de todos nuestros dormitorios. Y ¿sabe qué? Aunque mi hermano, mi hermana y yo ODIABAMOS lo que mi padre hizo, no tener privacidad nos ayudó a evitar más problemas de los que imaginamos. (Por supuesto, cuando teníamos que cambiarnos de ropa lo hacíamos en el baño).
Los derechos de privacidad no se pueden anular: Cada derecho a la privacidad que le dé a su hijo adolescente se convierte en un derecho que no podrá negarle luego. Es necesario que, como padres, comprendamos que una vez creadas ciertas expectativas con nuestros hijos con respecto a los derechos que tienen ellos a la privacidad, JAMAS dejarán que se los retiremos. Por supuesto, habrá momentos en que nuestros hijos no protestarán si los sometemos a ley marcial por portarse mal. Pero una vez levantado el castigo, sus hijos (y los míos) esperarán que se reanuden sus derechos a la privacidad.
Aumentarán las peticiones de privacidad: Otro problema con la privacidad y los niños comienza siempre con una pequeña concesión con ellos, que luego pasará a mayores. Como los niños son manipuladores por naturaleza, una vez que puedan entrar con nosotros en el juego de la privacidad, tratarán de obtener más y más de lo que debía llamarse simplemente “poder de privacidad”. Creo que todos conocemos que los padres demasiado generosos con la privacidad de sus hijos, serán prácticamente prisioneros de las propias decisiones de sus hijos.
Establecer las expectativas correctas de privacidad: Desde el momento en que mis dos hijos mayores comprendieron por primera vez lo que significa “privacidad”, se dieron cuenta de que era algo a lo que tienen acceso los adultos, pero no los niños. En mi caso, les recuerdo preventiva y frecuentemente a mis hijos que tienen el derecho a ser alimentados, queridos y atendidos, pero, aparte de eso, sus padres son quienes tienen el control, y no pueden ignorarnos ni reclamar derechos de privacidad para nada. El tema de la privacidad ni siquiera se toca, porque mi esposa y yo hemos establecido la expectativa de que las habitaciones (e incluso los baños) no se pueden cerrar, y que las computadoras no se pueden usar en privado. Esto pudiera cambiar cuando cumplan los 18 años, pero, por ahora, sus ambiciones de privacidad son casi nulas.
No deje que la privacidad impida su capacidad de crianza
Muchos padres piensan que la privacidad es un derecho concedido por Dios a los niños. Según ellos, es parte del proceso de ayudarlos a madurar. Este argumento nos parece excelente en teoría, pero en mi experiencias, por las razones que he mencionado desde el principio, mientras más derechos les controle en la vida, más sabiduría tendrá en este tema resbaladizo de los “derechos de privacidad”. No deje que esos derechos de privacidad que les concede a sus hijos le provoquen después un problema serio.
Si tiene una forma diferente o única en la cuestión del control de la privacidad de sus hijos, compártalo con nosotros. Me encantaría conocer su opinión.
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