Por qué nuestra bebita va a dormir con nosotros

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Hace un par de semanas les dije que estaba confrontando dificultades para que Briani, mi hijita de dos años, durmiera en su cuna. Como no les permití a mis dos hijos mayores que durmieran con nosotros, y a pesar que mi esposa se oponía, pensé que podría ser lo suficientemente persistente como para arreglármelas para hacer que oficialmente nuestra parvulita durmiera en su cuna.

Pues resulta que, al final, Briani ganó esta guerra.  Después de dos años batallando con mi esposa y mi hija en este campo, me di por vencido. La astucia de Briani es tan difícil de resistir ahora que ha comenzado a hablar, que para el futuro previsible, se acostará con nosotros en la cama.

La cuestión es que a mí me gusta dormir con todos mis hijos. No sé si es cosa de padre latino o no, pero ocasionalmente me gusta incluso arrullar a Jonathan, mi hijo de 10 años, y a Elena, mi niña de 6. Es un concepto que conozco bien, porque cuando era niño dormía de lunes a viernes con mis abuelos Manolo y Margarita.  Incluso los fines de semana, cuando Papá estaba en casa, dormía frecuentemente con él o con Micaela, mi otra abuela.

Fue la perspectiva de mi hermano Mario lo que me ayudó a cambiar de idea con respecto a Briani, pues él solía dormir conmigo y mis abuelos cuando era pequeño, y lo consideraba muy tranquilizante. Es por esa razón que se siente tan cómodo durmiendo cada noche con mi cuñada y con Mia, mi sobrina de cinco años.  Al igual que nosotros, ellos pueden hacer que Mia esté en otro lado cuando necesitan su privacidad, pero no a la hora de dormir. Mario asegura que le gusta tanto dormir con Mia en la cama queen, que aunque duermen como sardinas en lata no tienen planes de que se vaya a su habitación.

“¿Hasta los siete años? ¿Estás bromeando, Mario?”, le pregunté.  Mario me respondió que no, y, aunque parezca raro, mientras más firme se hace nuestra relación con nuestra pequeña “Frescura”, (uno de los muchos sobrenombres que le decimos a Briani) más entiendo a mi hermano.

“Es tan graciosa cuando duerme con nosotros”, asegura Mario. “Si sólo puedes hacerlo hasta que crezca lo suficiente, ¿por qué no?”.

El otro día me sorprendí contemplando a Briani cuando dormía cerca de nosotros. Lucía tan dulce cerca de mi esposa, que finalmente dije las mismas palabras de mi hermano: ¿Por qué no?”.

No estoy seguro de lo que puedan decir acerca de esto otros expertos en cuestiones de familia, pero en lo tocante a mi esposa y a mí, vamos a dejar que nuestra pequeña “Frescura” duerma con nosotros.  Tal vez hasta que tenga cinco años. No creo que podamos aguantar hasta los siete.

¿Qué creen ustedes?

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