El truco ‘Mi Pequeño Diario’

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Si usted tiene un hijo, niño o niña, que tenga 10 años o más, ¡cómpreles un bonito diario e impúlselos a escribir!

El truco “Mi Pequeño Diario” es una de esas ideas que, puedo asegurarle, le dará grandes satisfacciones; porque si su niño adopta la disciplina de escribir regularmente en un diario, no sólo desarrollará sus capacidades de escritura sino que, estará pausadamente construyendo un tesoro inestimable de memorias que perdurarán por siempre.

La foto que usted ve en este post es una foto del diario que escribí durante mi adolescencia. Éste contiene, consistentemente, las crónicas de mi vida entre los 13 y 17 años de edad. Ni siquiera recuerdo el porqué quise comprar un diario, pero cuando lo compré recuerdo haber pensado que sería divertido pero también algo espantoso y es que mi miedo más grande era que mis abuelos, que me criaron y educaron, se harían más viejos y que quizá un día estaría escribiendo sobre la terrible angustia de perder a mi abuelo Manolo(de entonces casi 90 años) o a mi abuela Margarita (entonces en sus 60´s).

Hasta que, en noviembre de 1984, un poco más de un año después de que comenzara mi diario, mi querido abuelo murió. En 1984, el hombre que para mí era casi mi padre, falleció. Su muerte ocupó una gran parte en mi diario y hasta la fecha su muerte es una página que esta marcada con la tarjeta de la funeraria que guardé como recuerdo. Continué el diario hasta 1987, porque para entonces era un adolescente tan hiperactivo que no podría continuar con ésa o con cualquier otra rutina.

Luego, hasta hace pocos años, juré que no mantendría ningún otro diario, a pesar de saber que éste guardaría memorias importantes y felices. Pero, por otra parte, también creí que escribir un diario sería algo así como un continuo recordatorio de cualquier dolor o pasaje oscuro en mi vida. ¿Quién quiere recordar eso?, pensé.

Pero hace poco, hojeando a través de mi diario viejo, pensé  en lo absurdo que he sido. Ese pequeño y desgastado diario está lleno de algunas de las memorias más preciosas, que yo había olvidado desde la muerte de mis abuelos fallecidos, de mi padre e incluso de mis amigos.

Hoy, 23 años después de que el último capítulo de mi pequeño diario fue escrito, estoy de regreso escribiendo aquí en PapiBlogger. Relatando sobre mi vida como esposo y padre de tres maravillosos y estrepitosos hijos, Jonathan (10), Elena (6) y Briani (1); es algo que hago con amor por  mi creencia apasionada que de que la paternidad debe ser divertida y creativa.

Todavía no he perdido mi miedo natural a las cosas que pueden suceder en la vida, pero la manera en que veo las cosas ahora, que es documentar mi vida y mi labor de padre de familia, lo compensa todo. La ambición más grande de PapiBlogger es que este contenido sirva como herencia virtual para mis hijos y nietos.

No estaría haciendo esto hoy si no hubiera tenido alguna vez la oportunidad de tener y reencontrarme con mi ahora viejo y polvoriento pequeño diario que me ayudó a comprender el valor de escribir. ¡Consiga un diario para su hijo! Un día ellos lo apreciarán.

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