El otro día estaba escribiendo una historia dulce acerca de Briani, mi hijita de dos años, cuando de repente la niña se paró frente al ventilador del dormitorio a mirarme. En cuestión de segundos, un olor rancio a “caca” invadió mis fosas nasales, despertándome a la cruda realidad de que Briani no sólo tenía el pañal por los tobillos, sino que, además, tenía las manos y el cuello manchados de la repugnante sustancia.
“¡Ha, ha!”, decía la niña con picardía mientras corrí a contener la avalancha de “caca”, diciéndole que no se moviera de donde estaba. Una rápida inspección del suelo cercano y el pasillo revelaron un caso pavoroso de “caquicidio”.
En lo que ahora considero oficialmente como lo más repugnante que puede haber hecho cualquiera de nuestros tres hijos, Briani, tranquila y obviamente “pintó” las paredes de nuestro pasillo con la asquerosa pasta carmelita. Y para empeorar más las cosas, se orinó en el suelo, sobre el mismo sitio donde le dije que esperara sin moverse.
Como Briani tiene la suerte de ser tan graciosa, en vez de gritar (lo deseaba realmente), me reí por dentro y me di cuenta de que era algo que no iba a olvidar jamás. En cierta ocasión, Jonathan, mi hijo de diez años, “saboreó” un pedazo de “caca”, mientras que Elena, por su parte, se comió la mitad de una cucaracha muerta. Pero lo de Briani sencillamente los superó con algo mucho más repugnante.
Luego de consumado el “caquicidio”, le di a Briani un baño necesario, y esperé que mi esposa llegara a casa para que viera lo que había hecho la niña. A ambos no nos quedó más remedio que reír, tomar algunas fotografías y concluir asegurando que en eso consiste también la alegría de la crianza.
Contagiado con el espíritu de esos momentos locos de la crianza de un niño, le obsequiaré una magnífica cámara de video de bolsillo a la persona que nos cuente la mejor anécdota de lo más repugnante y divertido que haya hecho uno de sus hijos cuando pequeños. PapiBlogger escogerá a tres finalistas y los someterá a votación por Internet. Las anécdotas se pueden incluir como comentarios a este artículo. El plazo de colocación de las mismas termina el 10 de noviembre.
P.S. Mi esposa usó toallitas Lysol para limpiar las paredes. No hay nada mejor…
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